...¿Hasta dónde te permitís volar?...



lunes, 3 de octubre de 2011

Ellos Dos.

Tanteando, lento, a duras penas, apoyándose pesadamente sobre el bastón, logra llegar hasta el banco de piedra. Duelen los huesos, duelen los músculos, duele la cadera, pero sentarse ahí vale la pena. No recuerda por qué, pero sabe que hay una muy buena razón.
A través de sus anteojos gruesos mira el cielo azul celeste hasta que el sol quema en las retinas. Guarda los lentes, cierra los ojos y sigue mirando detrás de los párpados.
Siente un perfume conocido, casi salido de un recuerdo. Sonríe. No sabe por qué, pero sonríe. Hay algo de los olores de otras épocas que le hace doler el alma, como si despidiera para siempre a un buen amigo. Pero este no, le hace cosquillas en el estómago, le lleva una alegría de esas inexplicables.
Se escuchan pasos apagados y un murmullo. Sonidos de maíz cayendo sobre el suelo de tierra. Sonidos de batir de alas. Susurros de palomas compitiendo como si buscaran ser las favoritas. El perfume se hace más fuerte, y parece que el sol brillara más. La alegróa casi ajena que lo invade crece aún más, y ni siquiera el ulular de las palomas lo molesta, como si fuera el más glorioso canto de aves.
Un mujer arruga la bolsa de maíz ya vacía y se le sienta al lado. Sus huesos también crujen, su cabello también es blanco y escaso, sus mejillas también caen, arrugadas. Y también tiene una mínima sonrisa.
Él se esfuerza por girarse, y, apoyado sobre el bastón, la mira con sus ojos desgastados. Ahora su sonrisa misteriosa no viene ni del aroma, ni del brillo del sol, ni del cantar de las palomas. Ahora ella es la fuente de la alegría. Y también es fuente de luz, de melodías, de calidez... hasta parece desprender ese olor a jazmines.

Ella tarda en notar que él la observa. Los años pesan, y cada vez cuenta más sentir. Evita todavía el encuentro de las miradas, está nerviosa, colorada, como si tuviera quince años otra vez.  Sonríe, sin saber por qué, sin saber que le sonríen a ella desde la otra punta del banco.
Sigue mirando el suelo, pero algo la llama.
Con pesadez, pero sin perder su delicadeza de dama, levanta los ojos y lo mira. Se miran. Se sonríen. Se sienten.

Un bar. Una canción. Una carta.
Un poema, una nota, una flor. Un juego, una cena, una noche, una charla, otra charla, una risa, una lágrima, un secreto, una lágrima. Un pedido. Un momento. Otra lágrima pero de felicidad.
Ella tiene la vista borrosa, pero no solo por el tiempo, sino por la emoción. Le toca la cara con una mano anciana, antigua, de venas marcadas y dedos hinchados. Un anillo dorado destella en su dedo.

Él le besa la mano. No, no recuerda, pero tampoco necesita recordar. Recostada su mejilla en esa mano, su mundo se completa. Fija la mirada en esos ojos sonrientes, y deja caer esa gota desde los suyos, esa gota cargada de sentimientos.
Toma la mano de ella entre las suyas. Sus anillos se encuentras y brillan juntos bajo el sol. No hace falta recordar ni comprender, toda esa vida juntos se vuelve a vivir en cada mirada, en cada latido de esos corazones que, a pesar del esfuerzo, siguen palpitando con amor adolescente. Cada instante envuelve toda una vida, y en ese gesto ellos eligen volver a compartir sus instantes.
Se sonríen otra vez y apartan las miradas.
Las manos aún entrelazadas, cierran los ojos y miran al sol.




Nunca Nadie me dio tanta Luz...
Felices seis meses, mi sol.

martes, 19 de julio de 2011

Cielo para dos.

Fue mirarte a los ojos, y ver la Luz.
Fue tocar tu piel, y desarmarme.
Estar con vos, fue como volar..
El cielo se sentía cerca,
rozar las estrellas no pareció imposible.

Tu voz y las arpas eran uno,
el sonido más hermoso, una caricia.
Tenerte al lado mío era Paz,
eras un sueño para no despertar...


Reír con vos, imaginar con vos,
llorar en tu hombro
y luchar al lado tuyo,
Pensar en vos, escucharte hablar,
sentirte latir, mirar tu Alma en cada sonrisa...



Tenerte al lado mío es hoy Paraíso,
y la Eternidad con vos...
La verdad, no suena nada mal... ~

G

Hubo una muchacha que amó a un gitano.
No era gitano por su piel, ni por sus santos. Era gitano porqe no venía de ningún lugar, ni tenía lugar al que ir.
Ella lo amó, y él se marchó,porque vivía para partir.
Se marchó, porqe el mundo así lo quiso.
Ella llora lágrimas duras, y lleva en su vientre sangre amarga. Hoy su Alma es gitana, y vive para partir.

martes, 22 de marzo de 2011

Siempre más que vos...

Sueño con abrazarte, te pienso con locura,
tu recuerdo me alimenta, me da vida...
Y vos como si nada.
Verme te alegra, pero no verme no te mata como a mí.
Extrañarme es algo dulce, pero extrañarte ya me empalagó.

Yo te hago bien, vos me hacés f a l t a.

Cada respiración me recuerda que no es la tuya,
cada sonido me demuestra qe no es tu voz,
cada canción me cuenta nuestra historia...
Y vos no sentís igual.

Con vos a este juego ya no juego,
corrés con la ventaja de que mi locura pesa demasiado,
y tenés la seguridad de que voy para perder.

Una sola mirada me desarma, una sola palabra me derrite ,
y voy otra vez, vacía, sin sabor, sin lugar a donde ir,
nada.. nada ... más que vos...

Y siempre así, siempre vuelvo, siempre vos y siempre yo
Siempre tanto y siempre nada,
Siempre poco y siempre demasiado
Siempre te quiero... Siempre te necesito...
Siempre más que vos...



Pero me encantó tu pueblo,
y tu boca estrellada,
tu sonrisa iluminada y tus brazos abiertos
tu sueño despierto y tu yerba lavada...
Y verte más qe nada...

sábado, 8 de enero de 2011

Y un tango tan Gris...

Tantos tableros sin piezas para mover
Tantos tréboles de tres hojas
Tantas pelotas pinchadas
tiradas en el fondo del armario

Tantas canciones sin terminar
y tantos poemas sin escribir,
tantas ideas volando sin dejarse ver
Tantas guerras perdidas
y batallas sin vencedor
Tantos acordes mudos
en una guitarra sin cuerdas

Tantas fundas llenas de polvo,
tanto polvo de desgaste...

Tantas horas perdidas,
tantas promesas sin cumplir,
tantos sueños guardados en los cajones,
tantas esperanzas agonizando

Tantos viajes frustrados,
tantos caminos truncados
Tantas rutas sin caminar
Tantas montañas que no vienen a mí

Tanto cristal rayado,
tanto vidrio roto de alguna vez que valió la pena
Tanto partido perdido por tirar la pelota afuera.

Te convertí en todo y eras menos que una parte
Hoy bebo gotas del fondo del vaso
y sólo quedan retazos esparcidos,
ni un recuerdo, ni un beso, ni un amor.

Las rosas se secaron y el tiempo voló,
me quedan partes de lo que fue y tu presencia se extingue.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Ronda de Historias (parte V)

(...)
Pablo empieza otro tema y Seba le pasa el mate.



Mica guarda los apuntes. Ahora rinde Semiología y la cabeza no le da para más. Ella sí se quedó estudiando, no quiere decepcionar a mamá. Después de que su hermana mayor largara los libros y se fuera de mochilera, después de que su hermano tuviera el accidente con la moto y se dejara estar, ya no quería causarle nada más. Era la esperanza de la casa, Mica. Naty era la inteligente de la familia, todos lo sabían en la casa, pero le había pintado la rebeldía. Su perfectísima hermana mayor había terminado abanderada en un colegio importante de Santa Fe, se había ido a vivir a La Plata, sola, había entrado a la facultad de medicina y estaba rindiendo excelente. Laburaba, consiguió novio... un chico de Colombia. Él no estudiaba, era artesano. Ella empezó con el arte. Mezclaba la carrera con el macramé y las artesanías. Cincuenta y cincuenta. Treinta-setenta. Dejó la carrera. Se dedicó a su amor, largó todo. Se fue a Colombia. Anda paseando, viviendo de lo que hace. Por lo menos es feliz. Manu era lo contrario. Le iba mal en casi todo, era el nene de mamá. Para los dieciséis le regalaron la moto que tanto quería. A las dos semanas de sacar el registro, chocó de noche. Había salido con los amigos, ni se enteró del choque. Se despertó una semana después en el hospital, con la madre llorando al costado. Cuando lo llevaron a casa, la madre lo siguió cuidando. Papá no existía, vivía laburando. Así era que nunca les faltó nada... Nada salvo un padre.


Así se había criado Mica, la Flaqui le decían. Sabía que ahora estaba ella. Sabía que nadie le iba a decir nada, la iban a bancar como habían bancado a Natalia, pero sabía que podía quemar el corazón de mamá. Así que se bancaba el peso sobre el alma y el sueño sobre los ojos y estudiaba hasta que no daba más. Así le iba, tres materias adentro y contando.


Se tiró contra la pared y miró a Pablito, que seguía con su música. Sonaba un blues muy triste. Termina la ronda. Seba sonríe, le toca a él, media hora cebando y puede tomar.


-¿Qué hora es? -


-Las once. Uhh, boludo, dale que no llegamos. Es re puntual este pelado.


Dale, dale, arriba. Todos se levantan, con los bolsos y camperas colgando.


-¡La puta que los parió a todos! ¡Se acabó el agua!


Seba se queda con las ganas del último mate, Mauri se lo arranca de la mano.


-Dejalo, ya fue. Total ya tenemos clase.


Cada uno agarra para un lado diferente.


Todos tienen clase.


Por lo menos pasaron un rato con amigos. O con extraños. Un poco de todo.





FIN.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ronda de Historias (parte IV)

¿El mate para cuándo?- pregunta Mar.
-¡Bancá, vieja!- Seba ya está harto de que le modifiquen la ronda cada dos por tres. No tiene la culpa de saber cebar. No le molesta, pero no se lo dejan pasar. Si hay mate, él prepara. Y ceba. Y busca agua. Y encima se dan el lujo de mezclarle la gente, como para que gire tranquilo. -Le toca a Pablo. Después vas vos.


-Pero metele, Pali, que tengo la garganta echa un cubito.


Pablo deja la guitarra y la mira con cara pícara, su especialidad.


-Si querés te la abrigo, linda- Jajaja, risas generales, el mate de un trago (se quema hasta el estómago) y cara de ¨Este gil se me hace el langa ¨ de parte de Mar.


Él vuelve a su rock, es lo único que lo llena. Total en casa ya nadie le da bola. Total en el laburo en cualquier momento lo echan. Total a la facultad va a hacer sociales más que nada, sus notas están más bajas que su autoestima. Ni siquiera éso le queda. Su música lo salva, lo eleva, es su nueva droga. Las demás le hicieron perder todo, así que las fue dejando de a poco. Le quedaron pocos amigos de esas épocas, y la verdad es que no son tan divertidos sin humo de por medio. Y siempre andan volados, así que no lo ayudan mucho a salir. Más bien al contrario.


El cigarrillo no lo puede dejar todavía, pero hace esfuerzos. Se concentra en la viola y deja caer un par de acordes. Está componiendo un tema, pero le falta inspiración. Necesita un poco de luz, un poco de aire, un poco de verde para prenderse, pero el tiempo no lo ayuda. Si saliera el sol un rato, capaz, pero las nubes de mierda lo deprimen. Se deja ir un poco y saca un pucho del bolsillo de la camisa de jean.


Llega Mati corriendo y se lo saca de la boca antes de que lo prenda.


-Uh, gracias, así no abro el paquete, jaja- Lo prende y en tres pitadas casi llega al filtro. - Y no me mirés así, sabés que te estoy haciendo un favor.


Le cerró la boca. Se ríe, pero sabe que es verdad. Y sabe que es un hipócrita, porque es lo que todos le dicen todo el tiempo. Últimamente fuma mucho. Igual es sólo cuando está nervioso. Los parciales, contesta si le preguntan porqué. Mentira, le dice la voz en su cabeza. Si lleva dos años cursando ya, siempre las mismas materias, los mismos temas: a esta altura, los parciales le pasan por el costado. Pero es muy pronto para hablar de lo que le preocupa en serio, sobre todo si Lore hace lo que piensa hacer. El tema es si ella habla. Si se entera la vieja. Él sabe que nunca lo quiso, y desde que cortaron, agradece que no lo va a tener que ver más. Mejor para él. Pero si la otra no se pone los ovarios y toma la puta pastilla, está hasta las manos. Prende otro cigarro. No tiene laburo, no tiene carrera, en cualquier momento los viejos no lo bancan más y ahí te quiero ver. No tiene ni veinte años, no tiene dónde parar, no puede hacerse responsable ni de él mismo... ¿Cómo pretenden que cambie por una vez que se manda una cagada?
Entre la nube gris del fumo de Mati, Fabi se despereza. No durmió nada.


Me quedé estudiando, dice, y hace ojitos para que entiendan que es mentira. Todos se ríen y sospechan qué se quedó haciendo. Es el lindo del grupo, hasta los pibes lo reconocen. Facha le dicen cuando no está, porque a él le molesta. Todos saben que se debe haber quedado en lo de una de sus chicas, o en lo de otra piba cualquiera. Saben que gana con una miradita nomás. También saben que lo que menos hace en una cama es dormir. Pero Fabi no aclara, deja que piensen lo que quieran. Le da vergüenza que sepan. Por lo menos por ahora.


Estuvo despierto hasta las seis de la mañana en frente de la computadora. Por fin la había vuelto a ver.


Ile vive en Mendoza, pero para él está a la vuelta de la esquina. O eso quiere pensar. Está enamorado. Cómo, no tenía idea. Era algo que había pasado, se había dado naturalmente. La conoció de casualidad, en un boliche, en sus tiempos de pirata, y le dio vuelta la cabeza. Le pidió un teléfono, algo donde poderla encontrar, no quería que se hiciera pizza después de esa noche... Ella le quiso advertir, que estaba lejos, que no viajaba seguido, casi nunca, la verdad, que no iba así la mano para ella, que tenía novio en su ciudad... Pero él ya estaba jugado. La quería volver a ver, y no le importaba nada más. El mail consiguió sacarle, pero ni un teléfono ni una dirección, no sea caso que el pibe flashee y te aparezca un día en la puerta, flaca. De esto hacía tres meses, tres meses en los que ella dejó al novio, se instaló la PC en su cuarto y se perdió por el pibe de Buenos Aires. Y ahora, con mucha alegría, se había comprado la cámara y se habían quedado toda la noche mirándose a los ojos, con ganas de comerse la boca, con ganas de acariciar las mejillas del otro, frente a frente a cientos de kilómetros de distancia.


Se calla, no cuenta. Que todos piensen que es el mismo de siempre, que sigue de joda, que es un campeón, que no se enteren que se le quema el alma por la piba del interior, la que está lejos, la que no viene, la que no ve, la que fue una noche y nada más.



(...)