...¿Hasta dónde te permitís volar?...



martes, 19 de julio de 2011

Cielo para dos.

Fue mirarte a los ojos, y ver la Luz.
Fue tocar tu piel, y desarmarme.
Estar con vos, fue como volar..
El cielo se sentía cerca,
rozar las estrellas no pareció imposible.

Tu voz y las arpas eran uno,
el sonido más hermoso, una caricia.
Tenerte al lado mío era Paz,
eras un sueño para no despertar...


Reír con vos, imaginar con vos,
llorar en tu hombro
y luchar al lado tuyo,
Pensar en vos, escucharte hablar,
sentirte latir, mirar tu Alma en cada sonrisa...



Tenerte al lado mío es hoy Paraíso,
y la Eternidad con vos...
La verdad, no suena nada mal... ~

G

Hubo una muchacha que amó a un gitano.
No era gitano por su piel, ni por sus santos. Era gitano porqe no venía de ningún lugar, ni tenía lugar al que ir.
Ella lo amó, y él se marchó,porque vivía para partir.
Se marchó, porqe el mundo así lo quiso.
Ella llora lágrimas duras, y lleva en su vientre sangre amarga. Hoy su Alma es gitana, y vive para partir.

martes, 22 de marzo de 2011

Siempre más que vos...

Sueño con abrazarte, te pienso con locura,
tu recuerdo me alimenta, me da vida...
Y vos como si nada.
Verme te alegra, pero no verme no te mata como a mí.
Extrañarme es algo dulce, pero extrañarte ya me empalagó.

Yo te hago bien, vos me hacés f a l t a.

Cada respiración me recuerda que no es la tuya,
cada sonido me demuestra qe no es tu voz,
cada canción me cuenta nuestra historia...
Y vos no sentís igual.

Con vos a este juego ya no juego,
corrés con la ventaja de que mi locura pesa demasiado,
y tenés la seguridad de que voy para perder.

Una sola mirada me desarma, una sola palabra me derrite ,
y voy otra vez, vacía, sin sabor, sin lugar a donde ir,
nada.. nada ... más que vos...

Y siempre así, siempre vuelvo, siempre vos y siempre yo
Siempre tanto y siempre nada,
Siempre poco y siempre demasiado
Siempre te quiero... Siempre te necesito...
Siempre más que vos...



Pero me encantó tu pueblo,
y tu boca estrellada,
tu sonrisa iluminada y tus brazos abiertos
tu sueño despierto y tu yerba lavada...
Y verte más qe nada...

sábado, 8 de enero de 2011

Y un tango tan Gris...

Tantos tableros sin piezas para mover
Tantos tréboles de tres hojas
Tantas pelotas pinchadas
tiradas en el fondo del armario

Tantas canciones sin terminar
y tantos poemas sin escribir,
tantas ideas volando sin dejarse ver
Tantas guerras perdidas
y batallas sin vencedor
Tantos acordes mudos
en una guitarra sin cuerdas

Tantas fundas llenas de polvo,
tanto polvo de desgaste...

Tantas horas perdidas,
tantas promesas sin cumplir,
tantos sueños guardados en los cajones,
tantas esperanzas agonizando

Tantos viajes frustrados,
tantos caminos truncados
Tantas rutas sin caminar
Tantas montañas que no vienen a mí

Tanto cristal rayado,
tanto vidrio roto de alguna vez que valió la pena
Tanto partido perdido por tirar la pelota afuera.

Te convertí en todo y eras menos que una parte
Hoy bebo gotas del fondo del vaso
y sólo quedan retazos esparcidos,
ni un recuerdo, ni un beso, ni un amor.

Las rosas se secaron y el tiempo voló,
me quedan partes de lo que fue y tu presencia se extingue.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Ronda de Historias (parte V)

(...)
Pablo empieza otro tema y Seba le pasa el mate.



Mica guarda los apuntes. Ahora rinde Semiología y la cabeza no le da para más. Ella sí se quedó estudiando, no quiere decepcionar a mamá. Después de que su hermana mayor largara los libros y se fuera de mochilera, después de que su hermano tuviera el accidente con la moto y se dejara estar, ya no quería causarle nada más. Era la esperanza de la casa, Mica. Naty era la inteligente de la familia, todos lo sabían en la casa, pero le había pintado la rebeldía. Su perfectísima hermana mayor había terminado abanderada en un colegio importante de Santa Fe, se había ido a vivir a La Plata, sola, había entrado a la facultad de medicina y estaba rindiendo excelente. Laburaba, consiguió novio... un chico de Colombia. Él no estudiaba, era artesano. Ella empezó con el arte. Mezclaba la carrera con el macramé y las artesanías. Cincuenta y cincuenta. Treinta-setenta. Dejó la carrera. Se dedicó a su amor, largó todo. Se fue a Colombia. Anda paseando, viviendo de lo que hace. Por lo menos es feliz. Manu era lo contrario. Le iba mal en casi todo, era el nene de mamá. Para los dieciséis le regalaron la moto que tanto quería. A las dos semanas de sacar el registro, chocó de noche. Había salido con los amigos, ni se enteró del choque. Se despertó una semana después en el hospital, con la madre llorando al costado. Cuando lo llevaron a casa, la madre lo siguió cuidando. Papá no existía, vivía laburando. Así era que nunca les faltó nada... Nada salvo un padre.


Así se había criado Mica, la Flaqui le decían. Sabía que ahora estaba ella. Sabía que nadie le iba a decir nada, la iban a bancar como habían bancado a Natalia, pero sabía que podía quemar el corazón de mamá. Así que se bancaba el peso sobre el alma y el sueño sobre los ojos y estudiaba hasta que no daba más. Así le iba, tres materias adentro y contando.


Se tiró contra la pared y miró a Pablito, que seguía con su música. Sonaba un blues muy triste. Termina la ronda. Seba sonríe, le toca a él, media hora cebando y puede tomar.


-¿Qué hora es? -


-Las once. Uhh, boludo, dale que no llegamos. Es re puntual este pelado.


Dale, dale, arriba. Todos se levantan, con los bolsos y camperas colgando.


-¡La puta que los parió a todos! ¡Se acabó el agua!


Seba se queda con las ganas del último mate, Mauri se lo arranca de la mano.


-Dejalo, ya fue. Total ya tenemos clase.


Cada uno agarra para un lado diferente.


Todos tienen clase.


Por lo menos pasaron un rato con amigos. O con extraños. Un poco de todo.





FIN.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ronda de Historias (parte IV)

¿El mate para cuándo?- pregunta Mar.
-¡Bancá, vieja!- Seba ya está harto de que le modifiquen la ronda cada dos por tres. No tiene la culpa de saber cebar. No le molesta, pero no se lo dejan pasar. Si hay mate, él prepara. Y ceba. Y busca agua. Y encima se dan el lujo de mezclarle la gente, como para que gire tranquilo. -Le toca a Pablo. Después vas vos.


-Pero metele, Pali, que tengo la garganta echa un cubito.


Pablo deja la guitarra y la mira con cara pícara, su especialidad.


-Si querés te la abrigo, linda- Jajaja, risas generales, el mate de un trago (se quema hasta el estómago) y cara de ¨Este gil se me hace el langa ¨ de parte de Mar.


Él vuelve a su rock, es lo único que lo llena. Total en casa ya nadie le da bola. Total en el laburo en cualquier momento lo echan. Total a la facultad va a hacer sociales más que nada, sus notas están más bajas que su autoestima. Ni siquiera éso le queda. Su música lo salva, lo eleva, es su nueva droga. Las demás le hicieron perder todo, así que las fue dejando de a poco. Le quedaron pocos amigos de esas épocas, y la verdad es que no son tan divertidos sin humo de por medio. Y siempre andan volados, así que no lo ayudan mucho a salir. Más bien al contrario.


El cigarrillo no lo puede dejar todavía, pero hace esfuerzos. Se concentra en la viola y deja caer un par de acordes. Está componiendo un tema, pero le falta inspiración. Necesita un poco de luz, un poco de aire, un poco de verde para prenderse, pero el tiempo no lo ayuda. Si saliera el sol un rato, capaz, pero las nubes de mierda lo deprimen. Se deja ir un poco y saca un pucho del bolsillo de la camisa de jean.


Llega Mati corriendo y se lo saca de la boca antes de que lo prenda.


-Uh, gracias, así no abro el paquete, jaja- Lo prende y en tres pitadas casi llega al filtro. - Y no me mirés así, sabés que te estoy haciendo un favor.


Le cerró la boca. Se ríe, pero sabe que es verdad. Y sabe que es un hipócrita, porque es lo que todos le dicen todo el tiempo. Últimamente fuma mucho. Igual es sólo cuando está nervioso. Los parciales, contesta si le preguntan porqué. Mentira, le dice la voz en su cabeza. Si lleva dos años cursando ya, siempre las mismas materias, los mismos temas: a esta altura, los parciales le pasan por el costado. Pero es muy pronto para hablar de lo que le preocupa en serio, sobre todo si Lore hace lo que piensa hacer. El tema es si ella habla. Si se entera la vieja. Él sabe que nunca lo quiso, y desde que cortaron, agradece que no lo va a tener que ver más. Mejor para él. Pero si la otra no se pone los ovarios y toma la puta pastilla, está hasta las manos. Prende otro cigarro. No tiene laburo, no tiene carrera, en cualquier momento los viejos no lo bancan más y ahí te quiero ver. No tiene ni veinte años, no tiene dónde parar, no puede hacerse responsable ni de él mismo... ¿Cómo pretenden que cambie por una vez que se manda una cagada?
Entre la nube gris del fumo de Mati, Fabi se despereza. No durmió nada.


Me quedé estudiando, dice, y hace ojitos para que entiendan que es mentira. Todos se ríen y sospechan qué se quedó haciendo. Es el lindo del grupo, hasta los pibes lo reconocen. Facha le dicen cuando no está, porque a él le molesta. Todos saben que se debe haber quedado en lo de una de sus chicas, o en lo de otra piba cualquiera. Saben que gana con una miradita nomás. También saben que lo que menos hace en una cama es dormir. Pero Fabi no aclara, deja que piensen lo que quieran. Le da vergüenza que sepan. Por lo menos por ahora.


Estuvo despierto hasta las seis de la mañana en frente de la computadora. Por fin la había vuelto a ver.


Ile vive en Mendoza, pero para él está a la vuelta de la esquina. O eso quiere pensar. Está enamorado. Cómo, no tenía idea. Era algo que había pasado, se había dado naturalmente. La conoció de casualidad, en un boliche, en sus tiempos de pirata, y le dio vuelta la cabeza. Le pidió un teléfono, algo donde poderla encontrar, no quería que se hiciera pizza después de esa noche... Ella le quiso advertir, que estaba lejos, que no viajaba seguido, casi nunca, la verdad, que no iba así la mano para ella, que tenía novio en su ciudad... Pero él ya estaba jugado. La quería volver a ver, y no le importaba nada más. El mail consiguió sacarle, pero ni un teléfono ni una dirección, no sea caso que el pibe flashee y te aparezca un día en la puerta, flaca. De esto hacía tres meses, tres meses en los que ella dejó al novio, se instaló la PC en su cuarto y se perdió por el pibe de Buenos Aires. Y ahora, con mucha alegría, se había comprado la cámara y se habían quedado toda la noche mirándose a los ojos, con ganas de comerse la boca, con ganas de acariciar las mejillas del otro, frente a frente a cientos de kilómetros de distancia.


Se calla, no cuenta. Que todos piensen que es el mismo de siempre, que sigue de joda, que es un campeón, que no se enteren que se le quema el alma por la piba del interior, la que está lejos, la que no viene, la que no ve, la que fue una noche y nada más.



(...)

jueves, 25 de noviembre de 2010

Ronda de Historias (parte III)

[Vuelve a hacer otro gesto de dolor cuando se acuerda. Agradece que nadie la esté mirando...

Igual, se equivoca. Lula sí lo notó. Lula siempre lo nota...]

Vive pendiente de ella, aunque Jeanette no se entere. Es tanto para ella... La adora, aunque no se de cuenta. Ella sí se da cuenta de lo que le pasa, ella se da cuenta de que sufre y se da cuenta por qué. Lula le vio los moretones, sabe que su novio le pega, y mucho. Daría cualquier cosa por pararlo, por ayudarla... daría cualquier cosa porque Jenny no lo quisiera tanto como para perdonarlo, para justificarlo...porque la quisiera a ella... Lula no la haría sufrir, no la lastimaría, la cuidaría... Se muere de ganas de cuidarla...


Se siente sola, y los sentimientos de dolor le dan frío. Se acurruca un poco más en los brazos de su novio.


El la abraza tiernamente, sin sospechar que la chica de su vida ya no lo quiere como antes.


Diego tiene diecinueve años y hace tres que está de novio con Lu. Hace tres que la viene peleando. Él sabe que está solo en la relación, que viene remando sin compañía, pero no le importa. Si sabe que Lula es todo para él, por ella daría lo que fuera. Sí, le encantaría que ella lo quisiera igual, pero para eso tiene tiempo... El amor crece, él lo sabe... Todavía puede hacer que se enamore de él, que lo quiera, que lo necesite... Total, está siempre al lado suyo... Tarde o temprano se va a dar cuenta de lo que vale...


La ama con locura, y se lo demuestra día a día. Dejó todo por ella, sus amigos no la querían, sus talleres no le dejaban tiempo libre, dejó piano, dejó tae kwon do, incluso a la chica con la que salía... Estuvo diez meses tratando de conquistarla. No se arrepiente. Sabe que Lula lo quiere, y sabe algún día lo va a querer tanto como él a ella. Si le dio una oportunidad y ya iban tres años, ¿por qué no amor?


Llega Mar con los bizcochitos. Tiene las mejillas frías y coloradas, el viento está fuerte. Devuelve la plata que sobró; cuenta las moneditas, no quiere darle de menos a nadie. Ella no tiene nunca cuentas pendientes. Se saca la bufanda, el pasillo está frío, pero al lado de la calle es una pavada. Encima la escalera la mató. Lo suyo no es el deporte, su vida está en las letras. En realidad no sabe bien en dónde está su vida, pero por ahora con periodismo está feliz. O casi feliz. Hasta donde le permite su tiempo está feliz. Vivir corriendo no es ser feliz, pero vivir sola es vivir corriendo. Y ella siempre estuvo sola. Desde que llegó de Tandil se bancó sola, no puede dejar que nadie maneje su vida, ella es un alma libre, y está orgullosa de ello. Mete los pies debajo de la pollera y abre el paquete de agridulces. Sabe que más de uno se va a quejar de que faltan los de grasa, pero en su casa el mate se toma dulce y éstos toman amargo o con edulcorante, le hace falta un poco de azúcar. Piensa que está bueno como metáfora de sus días, pero ahora no tiene papel a mano como para anotar. A la mañana se dejó la mochila en el bondi, bendita costumbre de dormirse. Perdió todo. Ahora a hacer mil trámites, pero no tiene ganas de pensar en eso. Le duelen las fotos de la billetera, están sus sobrinos ahí, lo único que extraña realmente. Sabe que si vuelve a aparecer la mochila, seguro que nunca hubo plata adentro. El sistema está podrido y la gente no es mejor.


-Mati ya viene, paró en el quiosco. Se quedó sin puchos, la chimenea. Yo me cagaba de frío así que me vine. ¿El mate para cuándo?


(...)