...¿Hasta dónde te permitís volar?...



martes, 25 de agosto de 2009

Mil Grullas

¨Naomi Watanabe y Toshiro Ueda creían que el mundo era nuevo.
Como todos los chicos.
Porque ellos eran nuevos en el mundo.

También, como todos los chicos.
Pero el mundo era ya muy viejo entonces, en el año 1945, y otra vez estaba en guerra.
Naomi y Toshiro no entendían muy bien qué era lo que estaba pasando. Desde que ambos recordaban, sus pequeñas vidas en la ciudad japonesa de Hiroshima se habían desarrollado del mismo modo: en un clima de sobresaltos, entre adultos callados y tristes, compartiendo con ellos los escasos granos de arroz que flotaban en la sopa diaria y el miedo que apretaba las reuniones familiares de cada anochecer en torno a la noticia de la radio, que hablaban de luchas y muerte por todas partes.
Sin embargo, creían que el mundo era nuevo y esperaban ansiosos cada día para descubrirlo.
¡Ah... y también se estaban descubriendo uno al otro!
Se contemplaban de reojo durante la caminata hacia la escuela, cuando suponían que sus miradas levantaban murallas y nadie más que ellos podían transitar ese imaginario senderito de ojos a ojos.
Apenas si habían intercambiado algunas frases. El afecto de los dos no buscaba las palabras. Estaban tan acostumbrados al silencio...
Pero Naomi sabía que quería a ese muchachito delgado, que más de una vez se quedaba sin almorzar por darle a ella la ración de batatas que había traído de su casa.
-No tengo hambre —le mentía Toshiro, cuando veía que la niña apenas si tenía dos o tres galletitas para pasar el mediodía—. Te dejo mi vianda —y se iba a corretear con sus compañeros hasta la hora de regreso a las aulas, para que Naomi no tuviera vergüenza de devorar la ración.

Naomi... Poblaba el corazón de Toshiro.
Se le anudaba en los sueños con sus largas trenzas negras. Le hacía tener ganas de crecer de golpe para poder casarse con ella. Pero ese futuro quedaba tan lejos aún...

El futuro inmediato de aquella primavera de 1945 fue el verano, que llegó puntualmente el 21 de junio y anunció las vacaciones escolares.
Y con la misma intensidad con que otras veces habían esperado sus soleadas mañanas, ese año los ensombreció a los dos: ni Naomi ni Toshiro deseaban que empezara. Su comienzo significaba que tendrían que dejar de verse durante un mes y medio inacabable.
A pesar de que sus casas no quedaban demasiado lejos una de la otra, sus familias no se conocían. Ni siquiera tenían entonces la posibilidad de encontrarse en alguna visita. Había que esperar pacientemente la reanudación de las clases.


Acabó junio, y Toshiro arrancó contento la hoja del almanaque...
Se fue julio, y Naomi arrancó contenta la hoja del almanaque...
Y aunque no lo supieran: ¡Por fin llegó agosto! —pensaron los dos al mismo tiempo.


Fue justamente el primero de ese mes cuando Toshiro viajó, junto a sus padres, hacia la aldea de Miyayima.
Iban a pasar una semana. Allí vivían los abuelos, dos ceramistas que veían apilarse vasijas en todos los rincones de su local.
Ya no vendían nada. No obstante, sus manos viejas seguían modelando la arcilla con la misma dedicación de otras épocas,

-Para cuando termine la guerra... —decía el abuelo—.
Todo acaba algún día... —comentaba la abuela por lo bajo.
Y Toshiro sentía que la paz debía de ser algo muy hermoso, porque los ojos de su madre parecían aclararse fugazmente cada vez que se referían al fin de la guerra, tal como a él se le aclaraban los suyos cuando recordaba a Naomi.


¿Y Naomi?
El primero de agosto se despertó inquieta; acababa de soñar que caminaba sobre la nieve.

Sola.
Descalza.
Ni casas ni árboles a su alrededor.
Un desierto helado y ella atravesándolo.

Abandonó la cama, se deslizó de puntillas entre sus dormidos hermanos y abrió la ventana de la habitación.

¡Qué alivio! Una cálida madrugada le rozó las mejillas.
Ella le devolvió un suspiro.

El dos y el tres de agosto escribió, trabajosamente, sus primeros poemas:

Lento se apaga El verano Enciendo Lámpara y sonrisas.
Pronto Florecerán los crisantemos. Espera, Corazón.


Después, achicó en rollitos ambos papeles y los guardó dentro de una cajita de laca en la que escondía sus pequeños tesoros de la curiosidad de sus hermanos.
El cuatro y el cinco de agosto se lo pasó ayudando a su madre y a las tías
¡Era tanta la ropa para remendar! Sin embargo, esa tarea no le disgustaba. Naomi siempre sabía hallar el modo de convertir en un juego entretenido lo que acaso resultaba aburridísimo para otras chicas.
Cuando cosía, por ejemplo, imaginaba que cada doscientas veintidós puntadas podía sujetar un deseo para que se cumpliese.

La aguja iba y venía, laboriosa. Así, quedó en el pantalón de su hermano menor el ruego de que finalizara enseguida esa espantosa guerra, y en los puños de la camisa de su papá, el pedido de que Toshiro no la olvidara nunca...
Y los dos deseos se cumplieron.
Pero el mundo tenía sus propios planes...

Ocho de la mañana del seis de agosto en el cielo de Hiroshima.
Naomi se ajusta el cinturón del kimono y
recuerda a su amigo: -¿Qué estará haciendo ahora?
"Ahora", Toshiro Pesca en la isla mientras se pregunta: -¿Qué estará haciendo Naomi?

En el mismo momento, un avión enemigo sobrevuela el cielo de Hiroshima.

En el avión, hombres blancos que pulsan botones y la bomba atómica surca por primera vez un cielo. El cielo de Hiroshima.
Un repentino resplandor ilumina extrañamente la ciudad.
En ella, una mamá amamanta a su hijo por última vez.
Dos viejos trenzan bambúes por última vez.
Una docena de chicos juega
por última vez.
Cientos de mujeres repiten sus gestos habituales por última vez.
Miles de hombres piensan en mañana por última vez...

Naomi sale para hacer unos mandados.
Silenciosa explota la bomba. Hierven, de repente, las aguas del río.

Y medio millón de japoneses, MEDIO MILLON DE SERES HUMANOS, se desintegran esa mañana.
Y con ellos desaparecen edificios, árboles, calles, animales, puentes y el pasado de Hiroshima.
Ya ninguno de los sobrevivientes podrán volver a reflejarse en el mismo espejo, ni abrir nuevamente la puerta de su casa, ni retomar ningún camino querido.
Nadie será ya quien era.

Hiroshima arrasada por un hongo atómico.
Hiroshima es el sol, ese seis de agosto de 1945. Un sol estallando.
Recién en diciembre logró Toshiro averiguar donde estaba Naomi. ¡Y que aún estaba viva, Dios!
Ella y su familia, internados en el hospital ubicado en una localidad próxima a Hiroshima, como tantos otros cientos de miles que también habían sobrevivido al horror, aunque el horror estuviera ahora instalado dentro de ellos, en su misma sangre.
Y hacia ese hospital marchó Toshiro una mañana.

El invierno se insinuaba ya en el aire y el muchacho no sabía si era frío exterior o su pensamiento lo que le hacía tiritar.
Naomi se hallaba en una cama situada junto a la ventana. De cara al techo. Ya no tenía sus trenzas. Apenas una tenue pelusita oscura.
Sobre su mesa de luz, unas cuantas grullas de papel desparramadas.
-Voy a morirme, Toshiro... —susurró.
No bien su amigo se paró, en silencio, al lado de su cama—. Nunca llegaré a plegar las mil grullas que me hacen falta...
Con el corazón encogido, Toshiro contó las que se hallaban dispersas sobre la mesita.
Sólo veinte.
Después, las juntó cuidadosamente antes de guardarlas en un bolsillo de su chaqueta.
-Te vas a curar, Naomi —le dijo entonces, pero su amiga no le oía ya: se había quedado dormida.

El muchachito salió del hospital, bebiéndose las lágrimas.
Ni la madre, ni el padre, ni los tíos de Toshiro entendieron aquella noche el porqué de la misteriosa desaparición de casi todos los papeles que, hasta ese día, había habido allí.
Hojas de diario, pedazos de papel para envolver, viejos cuadernos y hasta algunos libros parecían haberse esfumado mágicamente. Pero ya era tarde para preguntar. Todos los mayores se durmieron, sorprendidos.

En la habitación que compartía con sus primos, Toshiro velaba entre las sombras. Esperó hasta que tuvo la certeza de que nadie más que él continuaba despierto. Entonces, se incorporó con sigilo y abrió el armario donde se solían acomodar las mantas.
Mordiéndose la punta de la lengua, extrajo la pila de papeles que había recolectado en secreto y volvió a su lecho.
La tijera la llevaba oculta entre sus ropas.
Y así, en el silencio y la oscuridad de aquellas horas, Toshiro
recortó primero novecientos ochenta cuadraditos y luego los plegó, uno por uno
hasta completar las mil grullas que ansiaba Naomi, tras sumarles las que ella
misma había hecho.
Ya amanecía, el muchacho se encontraba pasando hilos a través de las siluetas de papel. Separó en grupos de diez las frágiles grullas del milagro y las aprestó para que imitaran el vuelo, suspendidas como estaban de un leve hilo de coser, una encima de la otra.
Con los dedos paspados y el corazón temblando, Toshiro colocó las cien tiras dentro de su bolso y partió rumbo al hospital antes de que su familia se despertara.
Por esa única vez, tomó sin pedir permiso la bicicleta de sus primos.
No había tiempo que perder.
Imposible recorrer a pie, como el día anterior, los kilómetros que lo separaban del hospital. La vida de Naomi dependía de esas grullas.
-Prohibidas las visitas a esta hora —le dijo una enfermera, impidiéndole el acceso a la enorme sala en uno de cuyos extremos estaba la cama de su querida amiga.
Toshiro insistió: -Sólo quiero colgar estas grullas sobre su lecho, Por favor...
Ningún gesto denunció la emoción de la enfermera cuando el chico le mostró las avecitas de papel. Con la misma aparentemente impasililidad con que momentos antes le había cerrado el paso, se hizo a un lado y le permitió que entrara: -Pero cinco minutos, ¿eh?
Naomi dormía.
Tratando de no hacer el mínimo ruidito, Toshiro puso una silla sobre la mesa de luz y luego se subió.
Tuvo que estirarse a más no poder para alcanzar el cielorraso.
Pero lo alcanzó.
Y en un rato estaban las mil grullas pendiendo del techo; los cien hilos entrelazados, firmemente sujetos con alfileres.

Fue al bajarse de su improvisada escalera cuando advirtió que Naomi lo estaba observando. Tenía la cabecita echada hacia un lado y una sonrisa en los ojos.

-Son hermosas, Toshiro
... Gracias...
-Hay un millar. Son tuyas, Naomi. Tuyas —y el muchacho abandonó la sala sin darse vuelta.


En la luminosidad del mediodía que ahora ocupaba todo el recinto, mil grullas empezaron a balancearse impulsadas por el viento que la enfermera también dejó colar, al entreabrir por unos instantes la ventana.
Los ojos de Naomi seguían sonriendo.

La niña murió al día siguiente. Un ángel a la intemperie frente a la impiedad de los adultos. ¿Cómo podían mil frágiles avecitas de papel vencer el horror instalado en su sangre?

Febrero de 1976.
Toshiro Ueda cumplió cuarenta y dos años y vive en Inglaterra. Se casó, tiene tres hijos y es gerente de sucursal de un banco establecido en Londres.
Serio y poco comunicativo como es, ninguno de sus empleados se atreve a preguntarle por qué, entre el aluvión de papeles con importantes informes y mensajes telegráficos que habitualmente se juntan sobre su escritorio, siempre se encuentran algunas grullas de origami dispersas al azar.
Grullas seguramente hechas por él, pero en algún momento en que nadie consigue sorprenderlo.
Grullas desplegando alas en las que se descubren las cifras de las máquina de calcular.
Grullas surgidas de servilletas con impresos de los más sofisticados restaurantes...
Grullas y más grullas. Y los empleados comentan, divertidos, que el gerente debe de creer en aquella superstición japonesa.
-Algún día completará las mil... ¨

viernes, 21 de agosto de 2009

Mil y una

Mil palabras no hacen una canción.
Mil sonidos no crean música.
Mil besos no son pasión,
ni mil caricias son amores.

Mil compañías no son un buen amigo.
Mil versos no componen un poema.
Mil ideas no forman un invento,
ni mil ideales hacen la revolución.

Mil cuentos no te hacen poeta.
Mil flores no es romanticismo.
Mil logros no son grandeza,
ni mil mitos son religión.

Nada es todo, todo se pierde, nada existe, todo es vano, nada es nada sin el Sentimiento.

miércoles, 19 de agosto de 2009

14 Puñaladas

*
Una y otra vez me hirieron. Una y otra vez vi mi alma sangrar.

Algunas heridas sanaron rápidamente, otras dejaron profundas cicatrices.
Algunas veces sólo rozaba la superficie, pero otras el dolor penetraba hasta lo más hondo del corazón.
Algunas heridas parecieron eternas y el tiempo las borró como si fuera el mar llevándose las huellas de la arena. Algunas heridas parecían efímeras y hoy siguen acompañando cada uno de mis latidos.

Cada una es diferente, aunque algunas se parecen. Cada una cuenta su historia, aunque algunas se entrecruzan. Cada una lleva una espina clavada en su centro, haciéndola imposible de cerrar. Cada una sangra hasta la última gota...

Una de las heridas atraviesa mi corazón de lado a lado.
Es la traición de un amigo. Es algo que se clava profundo y jamás se va, algo que se agranda cada vez que te toca perdonar...

Otra es chiquita, pero lastima por estar bien honda.
Es una palabra de desprecio en los labios de mi padre. Se tapa con palabras dulces y de aliento, pero se vuelve a vaciar con el sólo recuerdo de la mirada fría en sus ojos.

Una tercera se agranda cada tanto.
Es la más extraña, porque larga un dulce sabor cad vez que se presiona. Es el recuerdo de un amor.

Hay una punzante.
Es una frustración del pasado. Con el tiempo fue cambiando, estoy segura de que antes era mas grande...

Hay tres que tienen la misma forma, aunque ninguna es igual de profunda que la anterior.
Son tres broncas que me guardé para mí y nunca dejé salir.

Tengo también una que no se ve.
Va de atrás hacia adelante y quema. Ésa me la dejó una persona en la que no pude confiar.

La herida de más abajo todavía sangra.
Es de cuando me lastimaron y no supe perdonar.

Otra está casi curada, pero a veces vuelve a abrirse.
Es un viejo vicio que no se termina de resolver.

Hay otra muy particular.
Tiene los bordes desgastados y no es tan profunda como las demás. Es apenas un huequito abierto a fuerza de rasguños... uno por cada vez que me sentí ignorada.

Otra es finísima, como si una aguja hubiera atravesado mi pecho.
Me la hice yo, una vez que me sentí muy sola. Es la que más dolió.

El costado de mi corazón está todo lastimado.
Fue el mundo, de tanto decepcionarme.

Pero la que más duele es una herida abierta y profunda justo en el medio.
Es un agujero, un espacio vacío que no se puede llenar. Duele, quema, lastima... Es como si tuviera todavía el cuchillo clavado, un cuchillo afilado y caliente desgarrándome las ganas y abriendo mi corazón en dos... Es un hueco que ya varias veces intenté llenar. Tiene una forma muy particular y diferente, y no hay pieza que encaje. Es una ausencia y se abrió cuando te fuiste para siempre.



viernes, 7 de agosto de 2009

Despedida

Se levantó y se fue.
-No hay nada más que decir, le dijo.
Y era verdad.
Ya no quedaban más palabras por decir.
Pero entonces,
¿Por qué sintió esa necesidad de soltar tantas cosas en ese momento?
¿Por qué se le cerró así la garganta?
¿Por qué tuvo de repente la necesidad de gritarle mil verdades al oído?
Y lo más importante, por qué se quedo callada…Muda…
Se guardó en el corazón mil palabras nunca habladas, mil sentimientos mal expresados y mil miradas confundidas…
Metió en el bolsillo todas esas broncas curadas a besos y esas sonrisas del pasado.
Los buenos momentos giraban en su mente acompañadas de llantos en su honor y risas compartidas.
Colmada su cabeza, todo aquello que faltaba decir salió en forma de lágrima, naciendo en sus ojos tristes y muriendo rápidamente en sus labios sellados.
Solamente lo miró partir.

Cinco Estrellas

Eran cinco hermanos.

Ellos querian ir a las estellas.

Los padres les decian que quizas ellos irian... siempre y cuando terminaran los deberes de la escuela.


El primero no queria nada de eso, solo las estrellas.

Las vio bien grandes cuando el padre lo agarro a patadas y lo echo directo pa` la calle...


El segundo se fue a Hollywood a trabajar de mozo. Ahi sirve a grandes estrellas...


El tercero se hizo comisario y le pusieron una estrella...

en la solapa de su chaqueta. Muy pronto se olvido de las estrellas y de los planetas...


El cuarto hermano estudio para ser arquitecto. Gracias a tres botellas, acaba de ganar la licitacion para un hotel de cinco estrellas...


El menor, el quinto, era distinto:

no queria, no podia, no SABIA conformarse con estrellas de mentira.

Hoy acaba de mandar una postal desde las Tres Marias.



Eran cinco hermanos que decian: ¨quiero ir a las estrellas...¨


*

domingo, 19 de julio de 2009

Amigos

Amigo es una palabra mas que especial. Define a la persona que te acompaña en la vida, la persona que esta a tu lado, que es tu pilar cuando te sentis caer...


Pero a la vez es la palabra mas amplia del mundo.
Si qiero realmente a alguien, no es justo llamarla tambien ¨amigo¨?
Esta bien, hay qe diferenciar, pero no les quita valor!
No será un Amigo, pero es una persona importante, o no?


Yo hago valer.

O no es digno de considerarse amigo aquel con el que salis los fines de semana, esa persona que
comparte con vos tus noches de descontrol aunqe no lo hayas visto en años?
O no es digno de considerarse amigo ese qe te busca en los recreos aunqe lo conozcas desde hace una semana en lugar de haberte visto crecer?
O no es digno de considerarse amigo ese con el qe charlas de TODO pero solo por msn xq no lo ves jamas?
O no es digna de considerarse amiga esa qe te pregunta caaaaaaada vez qe te ve llorar, aunqe ya este mas que harta de tus historias densas?
O no es digno de considerarse tu amigo el que te cuenta un chiste cada vez qe te ve de mal humor a la mañana?
O no es amigo ese que te prepara un cafecito a las cuatro de la mañana! (Maanu ♥)



Asi que este feliz dia va a ser monumental:
•Primero, a todos esos qe son parte de mi vida aunqe no hablemos casi nunca, esos que te aprecian aunqe no sepan nada de vos o qe te cruces cada mil años, especialmente a Vane, Mell, Jacqi, otra Jacqi, Belu, Nico, Salva, Tecla, Vase, Gabo y Guille :)


• A mi amiga de mas años, la qe me acompaño desde la infancia, aunqe te vea cada seis meses Natu sabes que te extraño cada dia mas, te necesito mas y te amo un poqito mas.


•A mi primera amiga, Bel, ahora compa de mates ♥ espero qe no nos perdamos nunca mas y qe esto crezca :)


•Al Mate, mis amigos de todos los dias...
~ Sol, que siempre me ayuda cuando estoy mal, me banca tantas horas por dia, qe me pide ayuda para las materias :P qe esta siempre y la adoro ♥
~ Flo, Sofi, Chi, Ailu, qe las veo todos los dias en el cole y nos reimos y armamos las mesas del buffet y todotodo y son re grosass
~ A Lulu, Fraan, Luchito y al Negro, qe me hacen cagar de risa y pasar ratos re lindos :)


•A Keki, qe siempre esta, para todo, para reirme, para llorar, para hablar en serio, para joder, para sentarnos a tomar en aguas xD qe te amo con mi alma osheto, qe sos el mejor, qe tenes un corazon de oro y qe sos mas qe importante para mi...

• A Mosss, mi amor imposible ^^ el qe siempre me banca por el msn cuando estoy aburridisima, el qe siempre se da cuenta cuando me pasa algo y al qe a d o r o pese a lo poco que lo puedo ver... al qe voy a extrañar tanto si lo pierdo a partir de este año ♥


• A Galu.. sabes qe te adoro pioji, pero no te das una idea de lo MUCHO qe te qiero, qe me encanta compartir cosas con vos.. sisi, vamos por mas recis, vamos por la renga y attaqe, vamos por el bolson en invierno,por mates reales y por el departamentopurorockkkk!! vamos por mas años de los qe llevamos :)


• A Galita y Luu, dos grossas qe veo poco y nada y qe qiero mucho y todo.


• A Nadu y Agus, esas pendejas qe me hacen matar de risa con las qe voy compartiendo muchos muchos mates y tardes y con las qe compartiré muchos muchos recis y noches de mvseo :D mehacen sentir re bien muchachias, sepanló-


•A Gi. Única e irreemplazable, mi negriita loca qe meacompaño tantas veces y ahora extraño tanto tanto... sos la mejor gi.


•A Nai, la otra negra ^^ qe te amo limoncete, qe sos mi unica confidente, qe te extraño horrores... las horas qe pasamos hablando de toooooooodooo y jodiendo con las monografias son unicas... nadie me entendio jamas como vos,por eso será qe sos tan especial para mi? o solo pr lo genia qe sos?


• A mis CHICAS UP (ya dejamos de contar los años qe es complicated :P) qe me acompañaron en el mejorrrrrr veraaaaaaaano de mi lifeee ♥


• A los Pibes de la Siete, compañeros de las mejores noches de mi vida xD
gracias por llevarme por los peores caminos y sobre todo, por acompañarme a caminarlos.
(Pil, Juan, Pablo, Nati, Ser, Manu)♥ son lo masssssssssss

•A Emma. Pirata, siempre estas para sacarme una sonrisa cuando estoy en el pozo mas profundo... Siempre sos el unico capaz de hacerme sentir bien aunqe este con el animo por el piso. Te amo, y esta vez es en serio :)

• A Lean y Juan. De esos qe se conocen desde hace muy poco, de los qe no sabes nada, y aun asi adoras por demas. Porqe me matan de risa xD

•A Nati, mi hermana, mi sol, mi compa en tantas... nena sabes qe te amo y qe sos mas de lo qe puedo decir :) qiero verte ok? mas qe para mi diploma ^^

•A Ju. Amiga mas qe nada.


Y ultimas,pero mas qe importantes a mis Amigas por Excelencia.
Las qe siempre estan al pie del cañón, qe nunca jamas faltan, las qe me conocen hasta un poqito mas que yo misma.
Ce,mi pollita, mi gato barato, la qe es amiga a pesar del millon de diferencias, la qe te seca las lagrimas y te busca para qe seqes las suyas, la qe soporto tan poco pero aun asi amo tanto.

Lola, mi gemme, mi polla, la qe se banca el titulo de amiga laburado a pulso despues de tantos kilombos... sabes qe estas en mi alma, y qe sos parte de mi pasado presente y mastevale qe futuro ♥ te amo gata

Y Mari, mi pana, mi hermana, mi todo, la qe me falla tanto pero no me falta nunca, qe me acompaña en TODAS, buenas malas y peores, la qe esta para reir, para llorar,para compartir charlas y anecdotas, la qe aparece en cada comentario y sabe qe es masqemucho. Decir lo qe t qiero y te NECESITO es redundante♥



A estos Amigos, a los qe son amigos de a ratitos, a los qe los qiero aunqe no hablemos nunca, a todos aqellos qe son importantes en cada dia, qe ya dejaron huellas en mi y qe agradezco por estar al lado mio,


Muy Feliz Día.




viernes, 17 de julio de 2009

Carta de una adolescente a su Ex,

por Pamela Abburrá

Me llamo Cielo, soy una chica común y corriente.
Más que chica ya soy toda una adolescente,
casi una señorita con mis 18 años.
Tengo una vida normal, con amigos, el colegio, mis talleres extracurriculares, la computadora, la tele, mis viejos.
En realidad no soy feliz, porque ninguna chica de mi edad lo es completamente, siempre algún problema hay,
pero tampoco me puedo quejar de la vida que tengo.
Pero, empezó el invierno.
Esa época del año en la que hace mucho
frio, en la que uno quiere dormir todo el día y no levantarse, y yo no soy más
una más de las que quiere que el invierno pase.
Una parte del año que pone a la
gente melancólica
.
Y yo ni te cuento cómo me pongo.
Pasa que, hace unos años, perdí a una persona que quería muchísimo, a nivel sentimental.
Tampoco es que fuera
reciente, de hecho, ya iban a ser tres años de esto; pero me sigue afectando.
Les paso a contar mi historia.
Hace tres años yo era una nena, con todas las letras.
Tenía 15 años cuando lo conocí a él.
Tomás.
Era no sé, el chico perfecto, o eso creía
yo. Quizás lo sigo pensando, pero no es la cuestión.
Era más de lo que yo podía pedir, y llego a mí sin que lo busque.
Dicen que cuanto menos esperas las cosas aparecen, y parecía ser cierto.
Había llegado a mí el príncipe azul que todas buscan, mejor dicho, buscamos.
Lo conocí y fue perfecto, todo soñado,
inmaginable.
Pero, ninguna historia tiene un final feliz, y eso lo digo hoy en día, por experiencia propia. No, no fue el único que me lastimó en mi vida, pero fue uno de los que más me lastimo.
El mayor problema fue no ser lo que parecía, de un día al otro todo salió a la luz y resultaba ser todo una mentira.
Pero en mi mente él quedó como un ejemplo, de lo que en su momento demostraba
ser obviamente.
Quedó como el hombre con el que comparo a todos, y al que nadie pudo superar. Lamentablemente, nadie lo pudo superar, ni me pudo enamorar como lo hizo él.
Con nadie sentí lo que sentía con él.
Con él, no sé, era mágico, lo veía y era feliz,
y cuando no lo veía, pensaba en él, por lo
tanto era feliz también.
Cada vez que salía con él sentía los
mismos nervios que siente una chica en una primera cita. Cuando estaba con él,
sentía mariposas en el estómago. Si, ya sé que es una frase echa, pero no hay
una frase mejor para describirlo. O mejor si,
eso, que me hacía sentir algo que es indescriptible, que solamente se puede
saber cuando se siente.
Pero bueno, como dije antes, se terminó todo en un momento, me sentí devastada y quizás pensé que fue lo peor que me podía haber pasado.
Es que, había encontrado la felicidad...
y ya la había perdido
. Pero por suerte estaban mis amigos apoyandome, como siempre.
Cuestión, con el tiempo pude ir superándolo, si me lo cruzaba se me hacía un nudo en la garganta, pero lo evitaba. Por tanto evitar, terminé tapando o escondiendo mi sentimiento de extrañarlo, a tal punto de poder hablar tranquilamente con él.
Siempre seguí mi vida, era mi propósito después de terminar con él, seguir mi vida sin pensar en él. Y, aunque siempre dije que era así, nunca lo logré del 100%. Nunca pude decirle estas cosas a él, pero hoy decidí que eso cambie, por eso, me siento a escribirle una carta.
“Querido Tomás:”
No, yo no escribo así, ¿por qué lo haría ahora? Vamos a ser sinceras con la carta, que es la idea, así que a escribir como escribo siempre.
“Tomy:
Te preguntarás a qué se debe esta carta. Yo me pregunto lo mismo, pero me dió la necesidad de escribirla, quizás con una razón, pero tan mínima que no le da un fundamento en concreto. Pero, ¿qué mejor que escribir una carta en el momento que se quiere?
Esas son las mejores cartas, porque son bien espontáneas y sinceras. No te voy a
explicar eso justamente a vos, cuando yo ya te escribí muchísimas cosas en su
momento.”
Ahora que me detuve a pensar eso,
¿seguiría guardándolas en la cajita que le regalé? ¿las reelerá en algún
momento? No lo sé realmente.
“Realmente no sé cómo seguir esta carta, porque si bien lo que te tengo que decir es
importante, lo es sólo para mi, y seguro que para vos no.
Tampoco quiero hacer que lo sea, simplemente necesito que lo sepas. Tampoco sé si algún día vas a leer esto, no sé si te la voy a dar, quizás simplemente me la quede.”
En realidad no había pensado en eso, ¿se la iba a dar? ¿cómo? Quizás a último momento terminaba quedándomela, y habré escrito todo para nada. No sé para nada, porque en este momento es la única manera que tengo de descargarme.
“En estos tiempos, estuve más pensativa que de costumbre.
Si bien sabés muy bien que yo siempre me hago la cabeza y pienso a veces hasta de más las cosas, últimamente lo estuve haciendo con más profundidad. Te preguntarás qué será lo que pienso que puede llegar a interesarte.
En vos.
Creo que es por un tema de época del año. Imagino que sabes por qué lo digo.Hace mucho que no hablamos.
La última vez que te vi, te vi de lejos, te reconocí porque siempre te reconozco, incluso de espalda.
Y en ese momento se me frenó todo y no tuve mejor idea que irme.
A partir de ese día, que te vi después de mucho tiempo, desde ese instante, me quedé pensando en vos y en nuestro pasado. Tenía tantas ganas de aunque sea hablar con
vos para ver cómo estaba tu vida, pero no me animé, no
pude.”
Me había olvidado de ese día realmente,
esa noche que encima de por sí no era una buena noche, tuve que reconocerlo.
Nico decía que no era él (Nico es mi mejor amigo, con el que comparto todo), pero yo lo conozco mejor que a nadie, y puedo asegurar que sí era; y que volvía a cruzarmelo como en su momento en el mismo boliche. Ahora que lo pensaba bien, desde ese día había estado pensando en él.
Desde esa noche yo estaba media depre, y con bajones repentinos. Seguramente era ésa la razón.
“Siguiendo con el presente, estuve pensado en nuestro pasado; en
las cosas que pasamos y las secuelas que por lo menos a mí me quedaron;
en la cantidad de preguntas que siempre quise hacerte, pero nunca me dio la cara
.
Tantas cosas me quedaron pendientes con vos...
Con vos aprendí tantas cosas... Aprendí lo que es amar, lo que
es admirar
, lo que es pensar en el futuro, lo que es querer que
el siempre exista realmente
, lo que es ser feliz por solo una persona, y tantas cosas más.
Lograste en mi un cambio enorme. Me hiciste conocer muchos sentimientos que no conocía, muchas sensaciones que no sabía que existían.
Cuando me dejaste,
quise olvidar todo eso, olvidarte a vos y a todas las cosas que pasamos juntos,
olvidar todos los lugares por los que estuvimos; prefería no conocer nada de eso
que vos me enseñaste (siendo o no conciente de lograr eso en mí) antes que tener
que ahora sufrir lo que sufría porque todo había terminado.
Ahí aprendí más cosas.
Aprendí lo que es odiar; lo que es pasar del amor al odio en un instante; querer olvidarme de algo, de alguien y de todo lo vivido con esa persona;
que no existe el siempre;
que las cosas positivas siempre traen negativas, y a veces hasta muy malas;
que no siempre todo lo que va vuelve;
que uno puede vivir en una burbuja sin darse cuenta de lo que realmente pasa, y cuando esa burbuja explota, todo es un CAOS;
aprendí también que siempre necesito el cariño de un hombre, y muchísimas más
cosas.”
Recién ahora notaba eso, en realidad había
cambiado, crecido, y madurado con Tomy a mi lado.
“Ahora, después de tres años, que me siento a pensarlo, me hizo
bien tu compañía de año y medio. No solo me hiciste bien vos,
también me hizo bien las cosas que vivimos, y obviamente, las cosas que
paralelamente aprendí.
Sin vos hoy en día no sabría lo que es el amor y no pensaría que es tan importante en la vida, como si lo pienso.Siempre quise poder abrirme como lo estoy haciendo ahora en persona, frente a vos.
Y te puedo asegurar que muchas veces que nos vimos, planée en hacerlo,
pero jamás me animé. Hasta hoy.
A ver, cómo decirlo sin que quede mal... Y, si lo voy a escribir sólo se puede de una manera. Escribirlo.
Te extraño.
Detesto decirlo, en verdad que lo detesto. En ningún momento, después de haber ‘superado’ el notenerte más, imaginé que iba a extrañarte, que iba a volver a sentir eso. Pero así es.”
Ahora mejor me detengo, si no la hoja
quedaría arruinada por las lágrimas y no era la idea. Quizás no me importa,
porque en una de esas ni siquiera iba a llegar a destino, pero no voy a pasar la
carta de nuevo, la idea era que sea así, sincera. Mejor, pienso que no hay drama
entonces si caen gotas de lágrimas a la carta, de esa manera iba a quedar mucho
más sincero. Pero no me da, no quiero que sepa que lamentablemente, lloro a veces por él.
“Por la manera en que estoy escribiendo, debes pensar que jamás me
olvidé de vos. O al contrario, que hasta hace poco jamás me acordé de vos.
Pero no es así.
Contradictorio, ¿no?
Pero es así, como siempre fue con vos todo. Contradictorio.
Me decías que me querías, al tiempito dejabas de decirmelo y cuando yo te lo recriminaba, terminabas la conversación con un simple ‘Te
quiero aunque no lo demuestre siempre
’.
Claro, yo te creía, sabía que no tenía
sentido lo que me estabas diciendo teniendo en cuenta lo que quizás me decías
días anterior,
pero no me importaba
porque yo quería creerte.
Tenía unas profundas ganas de que realmente sea así, de que realmente en el fondo me querías, pero jamás lo pude comprobar.
Se hace dificil saber cuando una persona es sincera sobre sus sentimientos, y más si se dice por una computadora.
Pocas veces pudiste decirme las cosas que me decías por mensajes de texto o por msn, en la cara.
Pocas o nulas.
Y es ahí cuando no demostrabas que me tenías aunque sea una pizca de cariño. Ahí me transmitías que no estabas seguro de la relación. Pero ahí es cuando yo, una vez más, lo tapaba con las cosas lindas que sí hacías. Quizás por esa razón nunca funcionó realmente lo nuestro.”
Nunca había pensado en esa posibilidad realmente.
Siempre le eché la culpa a él.
Nunca imaginé que podía llegar a ser mía,
o de ambos simplemente.
Era increíble poder llegar a esa conclusión. ¿Cómo no se me ocurrió antes? Tanto tiempo maldiciendolo para recién hoy darme cuenta de esto.
“No sé si lo mio con vos fue una obsesión, o qué fue realmente.
Pero a mi manera, y a tu manera, me hiciste
bien
.
Pero yo en este tiempo no me olvidé nunca de vos.
Pero tampoco te recordé todo el tiempo.
¿Raro no?
Demasiado, y no sé si podré explicartelo en palabras por escrito, tampoco sé si podría explicartelo cara a cara. Porque tampoco sé si tiene una explicación.
A ver, dejame pensar.Si bien yo quería olvidarte, aprendí de malas maneras, que no se puede olvidar. Es
imposible, y por la simple razón de que el pasado de una persona logra formar el presente de la misma, y obviamente el futuro de ella.
No lo voy a negar, todo el tiempo quería olvidarme de vos y lo vivido, hubiera dado todo por
lograrlo.
Pero por suerte no lo logré, y aprendí antes de tiempo que no lo iba a hacer
nunca.
Esto no quiere decir que no sufrí. Por un año te lloré. Parece que hubiera pasado algo más grave, pero vos también pensá que yo tenía 15 añitos, y para mi eso era todo en ese momento.
Lloré y lloré. Empecé a faltar al colegio porque mis ojos estaban demasiado hinchados.
Eso fue al principio.
Después me digné a llorar y escribir en mi cuaderno.
Así de a poquito me curaba, así y releyendo tus cartas, te
sentía no tan lejos
.”
Creo que sigo dando vueltas.
Es tan dificil abrirse.
Me pierdo, y pienso y pienso, y me doy cuenta de que estoy hablando ya de otra cosa.
“No sé a dónde voy con todo esto. No sé en qué momento va a terminar esta redacción, y en qué tan larga va a ser. Espero que no te aburras ni te canses de leer si es que lo estás leyendo.
Si no, si te la doy, te voy a decir en qué parte está lo más importante y/o interesante,
así vas directo a esa parte.
Me gustaría hacerte muchas preguntas. Muchísimas a decir verdad.
¿Me quisiste realmente? ¿Todas tus
palabras fueron sinceras? ¿Alguna vez te quedó algo por decirme? ¿Me dejaste por
la razón que vos me dijiste? ¿Alguna vez me engañaste? ¿ESO que pasó, influyó?
¿Dije algo? ¿Hice algo? ¿Faltó que haga algo? ¿Te gustaba otra? ¿Por qué
volviste después?
Son mínimas esas preguntas realmente… vos en mí fuiste, un punto y aparte.
Fuiste un muro gigante, bien alto, que dividió cosas. Fuiste un sello en mi vida.
Y nada ni nadie va a poder cambiar eso.
Si bien hoy puede ser que te extrañe, que extrañe a esa persona que conocí hace tres años, no quiero repetir más las historias con vos. Porque como dije antes, fuiste.
Pensar que pensé que yo iba a ser siempre débil con vos, pero el día que volviste por tercera vez te demostré que no era así.
Increíblemente pude decirte ‘no, no más’. Es el día de hoy que no lo creo.
Pero también es como leí una vez en un libro: ‘No consigo olvidarme de vos, fueron tantas cosas las que vivimos, tantos momentos
lo que pasamos, que ahora son solo recuerdos que jamás
volverán
.
Te extraño y no solo a ti, extraño lo que soy cuando tú
estás aquí
.
Explícame como hago para olvidar, el día en que te conocí, el lugar, como fue, como hiciste para convertirte en todo para mí, vení, enséñame, que no logro aprender como esto que nos pasó, se quedo tan grabado en mi corazón.’
Así es como me siento hoy, pero pese a ese sentimiento, no vuelvas. Si te pido esto, te preguntarás entonces, para qué te mando esto. Y la respuesta es simple… necesitaba
desahogarme, y decirte las cosas que jamás pensé que te iba decir algún día.
Sinceramente, gracias. Porque lograste un cambio en mí que no logró nadie
más; porque me hiciste vivir muchísimas cosas que con otro no hubiera podido;
porque me hiciste
aprender, madurar; porque con vos entendí lo que es el amor, lo que es pasar del amor al odio en un instante;
porque nuestra historia, me va a servir para siempre, para no cometer los mismos errores.
Sin más, me despido deseando que vos y tus cosas estén bien.
Te quise, mucho.
Cielo.”
Firmo, beso la hoja, y cierro el cuaderno.
Suspiro y pienso que es lo mejor que pude
haber hecho, que ahora me sentía libre.
Que por primera vez en mucho tiempo, había
podido decir todo lo que sentía a una persona a quién le tenía miedo.
Todavía no se qué voy a hacer, si se la voy
a hacer llegar de alguna manera o si me la voy a quedar para mi. Creo que se la
voy a mandar, pero por mail.
Quizás haga, sutilmente, que lo lea desde mi blog.
Sería genial saber qué va a pensar mientras vaya leyendo la carta. Sería no genial, espectacular. Pero sé que no va a pasar,
y espero no hacerme la cabeza con eso.
Por las dudas, voy a poner la carta en un
sobre, un sobre que hace tres años yo había preparado para Tomy y nunca se lo
dí. Obviamente, le voy a poner una notita que aclare que donde dice “Te
amo
”, no es actual, es de hace años atrás.
También le voy a poner el perfume, que sé
que le gusta, o por lo menos le gustaba que haga eso.
Listo.
Con esto puedo sentirme hecha.
Y si bien nunca se va a borrar de mi cabeza,
sé que después de esta carta puedo abrirme a que entre otro en mi corazón. No va
a ser el único que marque mi vida, lo puedo asegurar. Pero el puesto de “Primer
amor”, siempre, pero siempre,
lo tendrá Él.