...¿Hasta dónde te permitís volar?...



domingo, 30 de junio de 2013

Penas.

Y si es mi alma la que tiembla, la que tirita?

Mi corazón es el que vuela de fiebre. El amor está en llamas.

La mente se desvaneció, quizás un ataque de presión.

El cuerpo no responde, pero nadie parece preocuparse.

La mirada ausente, el andar perdido...

Parecen cuestiones de suerte, cuestiones de quizás.

Y si es mi alma la que está enferma, la que se muere?

Es la vida que va pasando por encima.

Son los pasos que se dejaron atrás los que la hicieron envejecer.

Son caminos inciertos que supo pasar,  y de los que hoy perdió el mapa.

Y si es mi alma la que está exhausta, la que ya no puede más?

Si es eso de no poder saber pedir perdón,

de no poder pedir ayuda,

de no gritar por el auxilio....

eso de dejarse ir... 

jueves, 28 de febrero de 2013

Cruzando el mismo temporal.

Quiero encontrar la forma...
de contarte sin decirte todo lo que fuiste para mi...
de dedicarte una canción, pero que no escuches tu nombre en ella...
de escribirte un poema, pero que no te encuentres entre sus líneas,
de contarte nuestra historia, pero que no estés seguro de que hable de nosotros.

Quisiera que supieras que todavía te recuerdo, pero sin decírtelo jamás.
Quisiera que te des cuenta de lo que fuiste, pero sin que hagan falta palabras...
Quisiera, después de todo, darte el lugar que hoy merecés.

Podría enviarte en una nube, palabras de amor que desaparezcan, para que entiendas que todo es volátil.
Podría cantarte con el viento una melodía lejana, para que sólo te quede el recuerdo.
Podría escribirte cartas, y fecharlas en días viejos, para que veas que hay cosas que fueron.

Una manera sería en un filme, algo que no veas propio pero encuentres mis frases igual.
Otra manera sería una foto, en colores sepia para que no me reconozcas actual.
O sino, quizás, una rosa, que con el tiempo seque y sólo quede bella para una vidriera...

Quiero encontrar la forma... 

de explicarte lo que fue, de explicarte lo que es... 
de mostrarte cómo es hoy, cómo quisiera que sea...
La forma de ver brillar esos sueños viejos, sabiendo que solo sueños son, 
de pintar en las paredes miles de besos que el tiempo dejó.

Quisiera que todo pase, pero dejando su huella, 

Quisiera que el mar no nos borre del todo,
Quisiera, después de todo, que aceptemos el recuerdo..

Podría tantas cosas,
Tanto podría hacer,
Pero quizás, solo tenga ganas de compartir un recuerdo de a dos...

Suave adicción...

Me gusta simplemente aquello que me hace respirar el alma, eso que se ve con los ojos en lo erizado de la piel. Eso que obliga a sentir la descarga de cada soplo del viento, eso que (comprendido o no) toca cada núcleo del ser, que invita a cada poro a abrirse a un nuevo despertar. Me gusta eso inexplicable, que solo transmite el que siente lo que dice, lo que escribe, lo que canta, lo que brilla en los ojos de quien mira con pasión. Me gusta eso que es imposible de transmitir sin sentimiento. Eso que viaja de corazón a corazón, libre...
Me gusta eso en el aire, que evita la razón, y ataca cada sentido sin entender.

Love is all you need.-



Sigo en contra de la frase "estoy enamorada".

No lo veo como un estado. Para mí es un hecho, o no lo es. SIENTO AMOR, LO AMO, LA AMO. Amo en sí.

Estar... viene a darle estatus de momento, de pasajero. De darle un momento, que como todos es finito.

Amar es eterno, o no, pero lo parece. "Estar", dura un segundo, a lo sumo la vida.

El amor está en uno (o en dos, o en varios), no es uno el que está en-amor.
Está dentro, y fuera, te une, te envuelve, te rodea, pero no deja de estar en uno: surge como una junta de auras, un choque de energías, un encuentro de almas... De mí para vos, de vos para mí, de todos a otros, de todos a sí. Entre todos, todos juntos, uno a uno, uno y él.
Uno no está "en-amor"... Uno se convierte "en-amor"! Cuando deja de sentirlo sólo fuera de sí...

martes, 10 de julio de 2012

La Llave hacia otro Lado...

Voces que me aturden, voces desde otro lado
Miradas oscuras, pero con tanta luz
Palabras extrañas, como pronunciadas por otro
Y un vuelo eterno enredado con vos.

Un viaje más allá, más allá de lo que
tus ojos me pueden llevar
Una caída, un tropezón, una mirada y
vuelta a empezar.

Desde adentro pega, desde adentro duele
Desde adentro llama, y desde acá atiendo
Presente siempre, atenta siempre, vigilante...

Un grito como el mío, desolado, con locura
un alarido como el mío, de miedo, de pasión...


Llamando, atenta, siempre...
Presente, cuidando, siempre...

Así, así siguiendo, así acompañando, así siempre.
Así, acá al lado, acá adentro,
acá siempre.
Así, preparada para todo, abierta a todo, firme siempre.

Voces que no son como la mía, pero hablan como yo.
Voces que no son la mía, pero gritan como yo.
Voces que llaman, voces que atienden, voces que traen tormenta y calma a la vez.
Tormenta y calma a la vez... 

lunes, 14 de noviembre de 2011

MuchaRisaPaQue no nos duela n a d a

~ Y otra vez soñás, y otra vez imaginás.

Y la pared existe invariable.

Te duele, el golpe no afloja,
siempre es duro.

Y te lamentás, que otra vez te dejaste impulsar.

Y jurás que no te van a empujar otra vez,
que no te van a convencer, y te desarmás ante la primer palmada.

Te dejás llevar...

Ay,,,





lunes, 3 de octubre de 2011

Ellos Dos.

Tanteando, lento, a duras penas, apoyándose pesadamente sobre el bastón, logra llegar hasta el banco de piedra. Duelen los huesos, duelen los músculos, duele la cadera, pero sentarse ahí vale la pena. No recuerda por qué, pero sabe que hay una muy buena razón.
A través de sus anteojos gruesos mira el cielo azul celeste hasta que el sol quema en las retinas. Guarda los lentes, cierra los ojos y sigue mirando detrás de los párpados.
Siente un perfume conocido, casi salido de un recuerdo. Sonríe. No sabe por qué, pero sonríe. Hay algo de los olores de otras épocas que le hace doler el alma, como si despidiera para siempre a un buen amigo. Pero este no, le hace cosquillas en el estómago, le lleva una alegría de esas inexplicables.
Se escuchan pasos apagados y un murmullo. Sonidos de maíz cayendo sobre el suelo de tierra. Sonidos de batir de alas. Susurros de palomas compitiendo como si buscaran ser las favoritas. El perfume se hace más fuerte, y parece que el sol brillara más. La alegróa casi ajena que lo invade crece aún más, y ni siquiera el ulular de las palomas lo molesta, como si fuera el más glorioso canto de aves.
Un mujer arruga la bolsa de maíz ya vacía y se le sienta al lado. Sus huesos también crujen, su cabello también es blanco y escaso, sus mejillas también caen, arrugadas. Y también tiene una mínima sonrisa.
Él se esfuerza por girarse, y, apoyado sobre el bastón, la mira con sus ojos desgastados. Ahora su sonrisa misteriosa no viene ni del aroma, ni del brillo del sol, ni del cantar de las palomas. Ahora ella es la fuente de la alegría. Y también es fuente de luz, de melodías, de calidez... hasta parece desprender ese olor a jazmines.

Ella tarda en notar que él la observa. Los años pesan, y cada vez cuenta más sentir. Evita todavía el encuentro de las miradas, está nerviosa, colorada, como si tuviera quince años otra vez.  Sonríe, sin saber por qué, sin saber que le sonríen a ella desde la otra punta del banco.
Sigue mirando el suelo, pero algo la llama.
Con pesadez, pero sin perder su delicadeza de dama, levanta los ojos y lo mira. Se miran. Se sonríen. Se sienten.

Un bar. Una canción. Una carta.
Un poema, una nota, una flor. Un juego, una cena, una noche, una charla, otra charla, una risa, una lágrima, un secreto, una lágrima. Un pedido. Un momento. Otra lágrima pero de felicidad.
Ella tiene la vista borrosa, pero no solo por el tiempo, sino por la emoción. Le toca la cara con una mano anciana, antigua, de venas marcadas y dedos hinchados. Un anillo dorado destella en su dedo.

Él le besa la mano. No, no recuerda, pero tampoco necesita recordar. Recostada su mejilla en esa mano, su mundo se completa. Fija la mirada en esos ojos sonrientes, y deja caer esa gota desde los suyos, esa gota cargada de sentimientos.
Toma la mano de ella entre las suyas. Sus anillos se encuentras y brillan juntos bajo el sol. No hace falta recordar ni comprender, toda esa vida juntos se vuelve a vivir en cada mirada, en cada latido de esos corazones que, a pesar del esfuerzo, siguen palpitando con amor adolescente. Cada instante envuelve toda una vida, y en ese gesto ellos eligen volver a compartir sus instantes.
Se sonríen otra vez y apartan las miradas.
Las manos aún entrelazadas, cierran los ojos y miran al sol.




Nunca Nadie me dio tanta Luz...
Felices seis meses, mi sol.